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17 jul 2012

"El actual gobierno dará un paso al costado"





LO CONFIRMARON EL SECRETARIO LUIS GOSSO, EL INTENDENTE SERGIO COSTANTINO Y EL VICPRESIDENTE ROBERTO RIBAS

Tras suspenderse la conferencia de Prensa de la Comisión Directiva y luego de mantenerse reunidos con un grupo de socios, el Secretario de San Lorenzo, el Arquitecto Luis Gosso, señaló que la decisión adoptada por las autoridades del Club, “es una determinación de la mayoría de los miembros de Comisión Directiva que estuvimos acá… nos retiramos. Hablé con Jorge Aldrey y se alinea a la decisión de Costantino, de Ribas y mía, de presentar la renuncia en tiempo y forma, para la salida estatutaria de San Lorenzo de Almagro”.
Gosso también expresó que “no se tomó la determinación antes porque durante todo el día, estuvimos trabajando con muchos miembros de la oposición y la Comisión Directiva, intentando conformar un equipo y haciendo otras cosas porque San Lorenzo de Almagro tiene que seguir funcionando”. Asimismo, agregó: “No existe un solo miembro de esta Comisión Directiva que esté atornillado a los cargos”.

Por su parte, el Intendente Sergio Costantino explicó que este miércoles “el actual gobierno dará un paso al costado” y que, dos días más tarde, “una asamblea de socios elegirá quiénes se harán cargo de la institución durante los próximos 30 días para después llamar a elecciones”.

15 jul 2012

La Historia del Club Atlético River Plate


Los Inicios


Equipo de River 1908

Antes de empezar a hablar de RIVER PLATE es preciso componer su entorno centenario, la realidad y entorno de sus protagonistas fundacionales, volver al clima de 1900 y la presencia del Riachuelo, casi obligada para concebir a Buenos Aires en su época.

Esta referencia; que antiguas cartas de navegación inglesas aparece interpretada como    “ River Chuelo” , en ciertas descripciones asumió un pintoresco aspecto holandés y los saladeros allí instalados llegaron a compararse con las británicas fabricas de Birmingham. El Riachuelo fue asentamiento de barracas, curtiembres, chancherías, fabricas de velas y frigoríficos como La Negra, Anglo y Wilson, entre otros.

El barrio de la Boca era un entorno fascinante para cualquier chico que veía transitar por las empedradas calles a los rústicos marineros, gente que traía historias de otros puertos, de tempestades y de mujeres efímeras. Y a ello se sumaban el misterio de las cargas y los estibadores, el movimiento fabril y comercial.
Equipo de River 1913 ganador del clásico

Mr.Jacobs era subgerente de la carbonera Wilson y , como todo inglés que en aquellos tiempo pobló estas orillas, arribó con el estigma del fútbol. Sus familiares y amigos solían reunirse los domingos en su casa y a partir de la aparición de una pelota habían comenzado a diputarse entusiastas encuentros.

Un 30 de Agosto decidieron formar un club al que, por la fecha de creación, se lo bautizó Santa Rosa. Entre sus miembros estaban Leopoldo Bard , Livio Ratto, Luis y Enrique Salvarezza, José Píta, Isidoro Kitzler, Luis Tarico y Abelardo Ceballos.

El otro equipo del Riachuelo, el más duro era La Rosales  y  tenía entre sus integrantes a Bernardo Messina, Enrique y Alfredo Zanni, José Rolon, Carlos Antelo y Pedro Martínez. Este cuadro llevaba el nombre de un histórico barco cuyo naufragio, frente a la costa uruguaya, le había costado la vida a decenas de hombres.
Primer equipo de River Campeón 1920

Así comenzaba a gestarse una pasión de más de un siglo: en aquel escenario, bajo ese  influjo del clima portuario y con aquellos muchachos, a quienes sorprendía la noche mientras pateaban la pelota en los terrenos desparejos de la carbonera Wilson, en la Dársena Sur.

Y la rosa de los vientos apunto al futuro




Estadio River 1923 Avenida Alvear

Santa Rosa y La Rosales  se desafiaban mutuamente y propagaban su fama en otras zonas de Buenos Aires que aspiraban a quitarles el liderazgo.Para encontrar una manera práctica de fortalecerse y salir airosos de los constantes retos, a Isidoro Kitzler , un inglés nacido en la India , se le ocurrió proponerles a los muchachos de La Rosales la fusión de ambos equipos . Hubo consenso inmediato y el tema a resolver pasó a ser el nombre, que osciló entre Juventud boquense, Forward y algún aporte más, hasta que Pedro Martinez arriesgo River Plate, impactado por unos enormes cajones que vio descargar a unos marineros, con la inscripción “The River Plate”.

El nuevo club se formalizó el 25 de Mayo de 1901, en la imprenta de Francisco Gentile, situada en Almirante Brown 927, corazón de la Boca. Rubricaron el acta de fundación y quedó constituida la primera comisión directiva, con Leopoldo Bard en la presidencia.
Carlos Peucelle 

De la primera cancha, detrás de la carbonería Wilson, se mudaron en 1909 a Sarandí por inconvenientes con la autoridad portuaria. Don José Bernasconimacenes , director general de los almacenes navales Dresco les cedió unos terrenos ubicados cerca del puente chico de esa localidad. 

Regresaron a la Boca poco tiempo después y nuevamente fueron desalojados por la dirección de puertos. Durante 1914 pagaron por el uso del estadio de Ferro hasta fin de ese año, momento en que el club alquiló un lote sobre la calle Caboto, propiedad de Nicolás Mihanovich. Se construyó entonces un estadio de dimensiones bastante generosas, con una tribuna techada y una gradería.

Los éxodos no terminaron en dicho
Predio, pero allí transcurrieron ocho años que fraguaron el comienzo de un prestigio que atraería cada vez más simpatizantes.
Bernabe  Ferreyra

En cuanto a la elección de la camiseta, nuevamente una anécdota colorea esos detalles del azar que con el tiempo fundamentan una identidad. Sucedió algo parecido al hallazgo del nombre: una noche de carnaval, un puñado de pibes se llevo como souvenir una cinta de seda roja que colgaba de un carro estacionado. La aplicaron como banda transversal sobre la casaca blanca que usaban hasta el momento y la ocurrencia gustó, para definir nada menos lo que sería una insignia de multitudes; la imagen más popular, junto con los colores de Boca Juniors, su más visceral adversario.
Primer equipo campeón de River 1932

Ambos equipos habían surgido en un mismo territorio y acentuaron la presencia Genovesa. Un rasgo que boca asume su máxima elocuencia con el apelativo de Xeneize y en River , cosa del destino , coinciden los colores de la camiseta con la bandera de Génova y la región de Liguria.


Tiempo amateur: Los cimientos de un grande


Antes de su debut en tercera división, River se inscribió en la Football  Association.
Jose manuel Moreno

El 30 de Abril de 1905 protagonizó su primer encuentro oficial frente a facultad de medicina, que le ganó por 3-2. No obstante, la victoria llegó muy pronto, el 7 de Mayo, al vencer por 4-3 a general Belgrano “A”. Luego sucedieron dos cosas que, anímicamente, sacudieron al club: cayó por 10 goles a 1 con Gimnasia y Esgrima La Plata, en una de las derrotas más ásperas de su trayectoria. Pero a pasar de una mala campaña, se produjo el ascenso a segunda división, categoría en la que River permaneció durante 1906,1907 y 1908. En Diciembre de este último año comenzó a materializarse el ascenso a primera. El partido con Racing era crucial y a pesar de ganarlo por 2 goles contra 1, la situación no se deslizó de la manera esperable y fue impugnado .Otra vez la adrenalina de tener que mostrar que merecía subir ese escalón. Y sucedió, después de navidad llegan los resultados: River 7 , Racing 1 .EL plantel conquistador estaba formado por Luraschi , Chiappe , Politano , Messina ,Morroni; Chagneaud, Anapodisto García, Grifero , Gomez ; Fernandez y Priano. (ver anexos página 1 , ilustración 1).

El 2 de Mayo de 1909 River hizo su entrada triunfal en la primera división A :le marcó 5 goles  a Argentino de Quilmes. Y ya nada lo movió de esa categoría, aunque en 1912 terminó último. El Titanic no era el único que se hundía en las profundidades en ese año sombrío. Frente a Belgrano athletic club, River cayó 10 -1 y se salvó del descenso por una reestructuración en la asociación del Fútbol Argentino.
Campeones 1936 1937

En cuanto al superclásico, algunos  historiadores aseguran que hubo encuentros no documentados entre River y Boca, que sólo constan en la memoria oral. De todos modos, el primer cruce oficialmente registrado fue el día 24 de Agosto de 1913,en cancha de Racing, con victoria de River  por 2-1.
Sin duda, la academia fue el equipo dominante de la época amateur y el club nacido en las carboneras solamente conquistó el campeonato de 1920 (ver anexos pagina 1, ilustración 2), con una victoria 2-0 en la final contra Quilmes. En los dos años siguientes, River hizo muy buenas campañas y consiguió el segundo lugar. Por entonces, ocuparon la cancha junto al Riachuelo hasta 1923, año en que debieron abandonar ese terreno para mudarse a Palermo.
Monumental de Nuñez

El nuevo estadio, ubicado en la avenida Alvear (actualmente avenida del Libertador), entre Tagle y Austria, se construyó con dos tribunas laterales de 120 metros de largo. Fue inaugurado el 20 de Mayo de 1923 y en su historia  se inscribieron tres títulos de la era profesional.( ver anexos página 1, ilustración 4)

Ciclo profesional: Llegan los resultados


La década de los `30 marca el comienzo del profesionalismo en el fútbol argentino. En el torneo inaugural, boca se consagro campeón y River ocupó el tercer puesto.Año tras año crecía en popularidad un protagonista que competía con los dos cuadros hegemónicos: Boca y Racing. Los hinchas supieron captar una concepción del juego, una proyección ambiciosa que mucho tuvo que ver con nuevas adquisiciones.

En 1931, para asegurar esta etapa futbolística, el club invirtió una enorme suma de dinero en la compra de Carlos Peuccele (ver anexos página 2, ilustración 5); y al año siguiente, tres veces más por Bernabé Ferreyra (ver anexos página 2, ilustración 6). Hablamos de valores excepcionales en esa época y de tal impacto social que se tradujo en el apodo de Los Millonarios.
En 1932, River contaba con un equipo de gran nivel y esto se vio reflejado en el torneo de ese año al llegar a primera junto con Independiente, con 50 puntos acumulados en 34 partidos. Finalmente River  salió campeón ganándole a Independiente 3 a 0  y dio la vuelta olímpica en cancha de San Lorenzo. Acababa de adjudicarse la primera copa del profesionalismo.(ver anexos página 3ilustración 7)
River campeón 1945

En 1933 River impidió al Xeneize consagrarse campeón al ganarle 3 a 1 en la última fecha. La otra Satisfacción a considerar es que se trató de la primera victoria sobre Boca en el nivel profesional.

En 1935, el club volvió a invertir buena parte de sus arcas en la compra del mediocampista de Gimnasia y Esgrima La Plata José María Minella. Se sumaron dos figuras emergentes, José Manuel Moreno (ver anexos página 3, ilustración 8) y Adolfo Pedernera ; jóvenes promesas de participación clave para el logro del primer bicampeonato , concretado en 1936 y 1937.(ver anexos página 4 , ilustración 9)

El 25 de Mayo de 1938 se inaugura el estadio Monumental (bautizado oficialmente Antonio Vespucio Liberti en 1986, como homenaje a quien presidió el club durante cuatro gestiones).(ver anexos página 4 , ilustración 10)

Arranca: La Máquina



La década del 40 constituye la edad dorada de River. Sus performances en 1941,1942, y 1945 (ver anexos página 5, ilustración11) redituaron tres campeonatos. Y muy cerca de repetirlo en 1943 y 1944, cuando araño el trofeo desde el segundo puesto, detrás de Boca.

Este período quedo marcado en la historia del fútbol por una delantera incomparable, cuyos máximos exponentes fueron Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera , Angel Labruna y Félix Loustau: La Máquina.(ver anexos página 6 , ilustración 12).Aunque esta formación sólo se presento en 18 partidos, fueron suficientes para instalar en la memoria colectiva uno de los mas altos emblemas de lo que puede ofrecer la creatividad futbolística.

En 1947 River volvió a salir campeón, con 48 puntos y 90 goles convertidos. Aquí tomó importantes dimensiones la figura del santafecino Amadeo Carrizo (ver anexos página 5, ilustración 13), un innovador de las funciones del arquero .Amadeo atajaba y muy bien, pero no se estacionaba en el Arco, sino que salía del área grande como un defensor más. Su estilo hizo escuela y muchos jóvenes lo imitaron. Por otro lado tomo protagonismo Alfredo Di  stefano(ver anexos página 5, ilustración 13) ,proveniente de las inferiores del club.

Gloriosos años 50


 Luego de una muy digna gira europea en la que los millonarios derrotaron, entre  otros, al  Manchester en Inglaterra, a principios de 1952despuntó un nuevo equipo con destino de campeón: La Maquinita , con este plantel River consiguió el bicampeonato 1952 -1953. En 1955pudieron dar la vuelta olímpica en el estadio xeneize tras ganarle al local por 2 a 1.Al coronarse campeones en 1955,1956(ver anexos página 6, ilustración 14),y 1957 . De esta manera, se concretaba el primero de sus tricampeonatos , invicto en el monumental, y cerraba un ciclo de gran significado en la trayectoria del club.
Amadeo Carrizo
 A partir de allí , la buena fortuna del club comenzó a desmoronarse y sobrevinieron los 18 años más estériles de su historial.

El 12 de Octubre de 1959 se retiró del fútbol uno de los máximos ídolos riverplatenses de todos los tiempos. Ángel Labruna(ver anexos página 6, ilustración 15), a los 41 años. Pero volvería, no ya como jugador, para revertir ese período funesto.

17 años de sequía (1958-1975)



En 1958, cuando la Selección Argentina fracasó en el Mundial de Suecia (el llamado desastre de Suecia), la vieja escuela riverplatense entró en su época más oscura. Con grandes jugadores como Ermindo Angel Onega y su hermano Daniel, José Manuel Ramos Delgado, el brasileño Delém, José Varacka, el goleador Luis Artime, Vladislao Cap y Oscar Mas River no logró ningún campeonato en la década del 60, inaugurando la peor época de la historia del club, con una sequía de títulos que duraría 18 años. Fueron años de constantes subcampeonatos, por menor diferencia de gol, por un penal atajado por el arquero de Boca Antonio Roma (ver anexos ilustración 16, pagina 6) a Delem en la penúltima fecha de 1962, en el triangular de desempate del Nacional 1968 contra Vélez Sársfield (que sería campeón argentino por primera vez) y Racing, la tarde en que el defensor velezano Luis Gallo evitó con una mano alevosa un segundo gol de River que le hubiera dado el título al Millonario.

Alfredo Di Stefano



El 20 de mayo de 1966, bajo la conducción de Renato Cesarini, la racha negativa de River alcanzó su punto más alto. Era el partido de desempate por la final de la Copa Libertadores de 1966, disputado en el Estadio Nacional de Santiago de Chile ante Peñarol, donde tras terminar el primer tiempo con una victoria parcial de 2 a 0 River permitió una levantada de los uruguayos, que empatarían en los 90 minutos y terminarían dando vuelta el resultado en tiempos extra para concluir con un 4 a 2. A partir de esa derrota nacería para siempre el epíteto de "Gallinas". En el año 1968, durante un partido que enfrentaba a River y Boca, se produjo la tragedia más grande del fútbol argentino cuando después de una avalancha humana en la puerta 12 del Monumental, 71 personas murieron asfixiadas y 66 resultaron heridas. A fines de ese 1968 se retira el jugador que más partidos jugó en la primera del club, el arquero Amadeo Carrizo, con la cifra récord de 521 partidos. 
Tapa gráfico River campeón 1956

La década del 70 se inició con el subcampeonato del Torneo Metropolitano de 1970. En 1972 se logra el subcampeonato del Torneo Nacional. Un año antes, promovido por el director técnico brasileño Didí, el creador del jogo bonito, hacía su debut en primera división Norberto Alonso, el Beto, con 18 años de edad.




La reconquista del paraíso perdido







Angel Labruna

Llegó 1975 con Labruna como DT y con el una formación lujosa, donde se destacaban, entre otros: Ubaldo Fillol en el arco; Roberto Perfumo y Daniel Pasrella(ver anexos ilustración 17 página 7) en defensa; un mediocampo integrado por J:J Lopez, Reinaldo Merlo y Alonso; Carlos Morete y Pedro gonzales en el ataque. Fue la ecuación mágica, la que corto el hilo de la racha maldita. River pudo besar las copas del metropolitano y El nacional, al conquistar dos campeonatos de un saque (ver anexos ilustración 18, página 7). Luego pierde la final de la copa libertadores ante cruzeiro por 3 a 2.
En 1977, River volvió a salir campeón del Torneo Metropolitano. Al plantel se sumaron, entre otros Luque y Ortiz.

Apenas un respiro y otra vez se quedan con dos títulos en 1979.Metropolitano y nacional. Con el metropolitano de 1980 River redondeaba el segundo tricampeonato de su historia. Se sumaron Ramon Díaz y Alberto Tarantini,
EL pelado Díaz no sólo aportó sus goles al club, sino que años más tarde, como entrenador del equipo, se convirtió en el técnico más ganador de la historia del club (cinco títulos locales y dos internacionales), por encima de Labruna.

Para consolidar al plantel, se contrató a Mario Kempes, Julio Olarticoechea y Américo Gallego.

Si bien ganaron el campeonato nacional, comenzaron a notarse baches en las finanzas del club.



La conquista de el Dorado


La incorporación al plantel de Enzo Francescoli, revelación uruguaya del  Wanderers de Montevideo , el regreso de Alonso y la conducción del técnico Hector Veira fueron instancias decisivas para los futuros resultados.
Penal atajado de Roma a delem

Este equipo le aporto oxígeno a River y lo llenó de satisfacciones. Veira cumplió un ciclo breve, pero ganó todo Campeonato Nacional, Copa Libertadores y Copa Intercontinental (ver anexos ilustración 19, página7)
Par la libertadores Francescoli ya no estaba había sido transferido al Racing Matra de Paris. River llego a la final con América de Cali, subcampeón de la anterior edición de la copa, y lo venció por 2 a 1en el estadio Pascual Guerrero. Una semana después, en la revancha, la victoria de 1 a o lo consagraba campeón de tal ansiado título.

En Diciembre de 1986 añadió a la galería de trofeos la copa intercontinental, después de vencer al Steaua Bucarest de Rumania por 1 a 0, en el estadio Nacional de Tokio, Japón.

La escalada continuó: En 1987 River enfrentó a la Liga Deportiva Alajuelense, de Costa Rica, y logró la copa Interamericana.
Reinaldo Merlo asumió la dirección técnica por un breve lapso que le permitió enaminar al equipo hacia una nueva consagración local, en la temporada 1989/1990.

La decáda más ganadora


A comienzos de 1990, Daniel Pasarella sucedió a Merlo como director técnico. Sumó jugadores como Medina Bello, Rubén Da silva, Gustavo Zapata, Juan Jose Borreli y Leonardo Astrada, mediocampista central que comenzó a perfilar su estilo de lucha y liderazgo.
Daniel Pasarella

Desde la temporada 1989/1990 River no dejó de ganar. Se llevó los torneos apertura de 1991, 1993, 1994, 1996,1997 y 1999 y el clausura de 1997. A nivel internacional, conquistó la copa libertadores de América de 1996 (ver anexos ilustración 20 ,página 8) , al vencer en la final a América de Cali por 2 a 0 , con goles de una de las mayores revelaciones de ese momento, el delantero Hernan Crespo. En 1994, Américo Gallego sucedió a Pasarella como entrenador, también regresó Francescoli y River ganó ese apertura de manera invicta, por única vez en su historia. De ese período data la llegada al primer equipo uno de los volantes más talentosos que dio el semillero millonario: Marcelo Gallardo. En 1995 Ramón Díaz reemplazó al Tolo y condujo al equipo hasta 1999. Otros nombres relevantes de aquellos planteles fueron Germán Burgos, Celso Ayala, Juan Gómez, Juan Pablo Sorín y Matías Almeyda. Y fundamentalmente, uno de los últimos ídolos millonarios Ariel Ortega.
River campeón 1975 tras 18 años

En 1997,”el Equipo de Ramón obtuvo la supercopa sudamericana, al derrotar en la final (2 a 1) a San Pablo, con dos goles de otra gloria del club, el chileno Marcelo Salas (ver anexos ilustración 21, página 8) Sucedieron varias cosas en el trayecto, como retornos y despedidas de enormes jugadores .

También se produjo la ida de uno de sus jugadores fundamentales, Ortega, transferido al Valencia de España. Después del mundial de Francia Salas emigró a la Lazio , de Italia , pero arribaron Juan Antonio Pizzi y el colombiano Juan Pablo Angel .En 1999, aún con la conducción del pelado Díaz y el despegue de un par de genios juveniles _Pablo Aimar y Javier Saviola River se quedó con el Apertura y privó al xeneize del tricampeonato.

Nuevo milenio : Las copas del brindis

Veira junto a jugadores que lograron ganar
La primera libertadores y la intercontinental

En, 2000 luego de un breve interinato del brasileño Delem en la dirección técnica, Gallego volvió a Núñez. River inauguró el siglo con otro bicampeonato , tras conquistar el torneo Clausura con una línea de ataque que integraban los que fueron bautizados como los cuatro fantásticos: Ortega, Aimar , Saviola y Ángel que ya habían maravillado en el apertura previo. 2001 no fue un año de títulos, aunque sí de celebraciones: El 25 de Mayo se conmemoro el centenario de la institución, en un clima de enorme algarabía. Más de 50 mil personas manifestaron su orgullo y lucieron los colores del equipo de Nuñez en la llamada “Caravana  Monumental” (ver anexos ilustración 22, página 8), una peregrinación que llegó a abarcar alrededor de 30 cuadras, con una bandera d mil metros de longitud. La gente partió del obelisco, con suelta de globos, bengalas y fervor anticipado, rumbo al estadio, donde se jugó un amistoso contra Peñarol. Puede decirse que ese año preocupó más la venta de Aimar(al Valencia) y Saviola (al Barcelona) que la no obtención de títulos. En 2002 volvió Díaz a la conducción y, con él Ortega. Comenzaron a destacarse los juveniles Andrés D´Alessandro y Fernando Cavenaghi.
Francescoli levantando la segunda copa libertadores de
América en la historia del club

River consiguió liderar en el torneo clausura y El pelado conquistar su séptimo título como técnico del club. Al año siguiente, los de Nuñez ganan el torneo clausura, con un plantel que ostentaba figuras del nivel de los mencionados D`Alessandro, Cavenaghi y Salas regresado de la Juventus, Luis Gonzalez , Javier Mascherano y Martín Demichelis. En ese año Astrada decidió concluir su ciclo de futbolista, Pero Regresó en 2004 en el rol de director técnico. Con un futbol de alto nivel, los millonarios ganaron el clausura (el último de la mala racha hasta 2008) y llegaron a semifinales de la copa libertadores .También sufrieron la sangría de su arsenal: Cavenaghi se fue a jugar a rusia , Gonzales a Portugal y Mascherano a Brasil. En 2005, con una actuación regular en el orden local, llegó una vez más a las semifinales de la libertadores. Tras un nuevo y breve período de merlo en la dirección técnica- renunció luego de una serie de enfrentamientos internos-retornó Pasarella a la conducción del equipo, que ocupó el tercer lugar en los dos torneos locales. Este nivel bajo aún más en 2007, con el cuarto puesto en el Clausura y décimo cuarto en el Apertura. 
Campeones 2008

Tampoco hubo chances en la copa libertadores y en semifinales de la copa sudamericana resultó eliminado por arsenal de Sarandí. Pasarella , como lo había prometido sino lograba resultados , renunció.
Marcelo Salas

En 2008 con Diego Simeone como DT, River trepó hasta octavos de final de la Libertadores, cuando se topó con San Lorenzo. No obstante, se consagro campeón del Torneo Clausura una fecha antes de su culminación y obtuvo el título número 33 de su historia (ver anexos ilustración 23, página 8). El goleador del conjunto fue el juvenil Diego Buonanotte, quien anotó 9 tantos. En el último tramo de ese año un impensado colapso, el mismo equipo que acababa de festejar el título sufrió la peor experiencia de toda su historia. Las razones son muchas, pero lo reciente del caso obligará a un análisis profundo y desapasionado. 
Festejos del centenario de la institución 

Lo único indiscutible lo marcan las estadísticas: en el torneo de 2008, ese fatídico apertura, y por primera vez en su historia, el club terminó la temporada en la última posición, con 14 puntos.






El desenso historico de River Plate



En 2011, arrancó el año con un empate ante Tigre por 1 a 1 en el primer partido del torneo Clausura.

En este mismo torneo en que se fue al descenso, River también fue puntero. En la novena fecha le ganó a Banfield por 1 a 0 y llegó a la cima del torneo.

Pero desde que perdió con Boca por 2 a 0 en La Bombonera con un autogol de Carrizo, entró en zona de promoción y casi no pudo ya salir.

Llegó otro empate en el Monumental por 1 a 1 con San Lorenzo. Empató sin goles en Bahía Blanca ante Olimpo su rival directo, volvió a empatar con Estudiantes 1 a 1 y quedó fuera por un rato de la promoción. En la última fecha perdió con Lanús 2 a 1 en su cancha y la promoción fue un hecho, por primera vez en su historia. Terminó el Clausura 2011 noveno con 26 unidades.

Peridó 2 a 0 el partido de ida de la promoción con Belgrano.
Y el 26 de junio, el día que festejaba los 15 años de la última Copa Libertadores, empató con Belgrano 1 a 1 y descendió a la B Nacional.

Y luego de jugar 38 fechas en la B Nacional, River volvió a ascender, recuperando asi su orgullo y gloria

9 jul 2012

La historia de Racing: El club grande mas antiguo de la Argentina


RACING: SIEMPRE LA ACADEMIA
  
Todavía Avellaneda era Barracas al Sud cuando varios
muchachos decidieron juntarse para practicar fútbol. La gran
mayoría eran empleados de la vieja estación Barracas Iglesia del
Ferrocarril Sud. Allá por 1898, el club que les dio lugar fue
Argentinos Excelsior Club, pero un año y medio después, éste se
dividió en pequeños grupos con nombres pretenciosos: American
Club, Argentinos Unidos y Sud American Football de Barracas al
Sud.

Poco duraron las ilusiones, porque muchos de los entusiastas
futboleros se dieron cuenta de que lo mejor era unirse y no seguir
fomentando divisiones.
            
        En 1901 se constituyó el club Barracas al Sud gracias a la iniciativa y
el esfuerzo de Pedro Werner, estudiante del Colegio Nacional
Central, y algunos amigos de la zona. La discusión mayor pasaba
por el color de la camiseta, que era amarilla y negra a rayas
verticales. Poco tiempo después, un grupo, encabezado por Arturo
Artola, se fue del nuevo club y fundó Colorados Unidos, con
camiseta obvia.

Pero todos compartían la idea de no seguir sumando sellos ni
nombres pomposos sino hacer un club en serio.
Los más calmos y ubicados lograron armar una reunión realizada
en la vieja Feria de Ganado de Barracas al Sud -ubicada en Alsina
y Colón, donde hoy está la cancha-o Allí se reunieron 45
voluntades para definir la unión de Barracas al Sud, que aportó 11
socios y 16 pesos con 35 centavos, con Colorados Unidos, que era
más poderoso y llegó con 34 socios y 19 pesos con 65 centavos.
Esa definitiva mixtura entre los nuevos clubes se selló el 25 de
marzo de 1903 y la fecha quedó para la historia, porque fue el
nacimiento del Racing Club.

El nombre surgió casi sorpresivamente, por una propuesta de
Germán Vidaillac, un socio fundador de Colorados Unidos, quien
mostró una revista francesa llamada Racing, especializada en el
incipiente automovilismo. El nombre gustó a todos, casi sin
excepción. No había alusiones barriales, era novedoso y original.
Desde ese momento y por aclamación, pasó a ser Racing Foot-
Ball Club, nombre que se redujo a Racing Club en 1906.
Entre aquellos fundadores hay que mencionar obligadamente a
Arturo Artola, el primer presidente, junto con Pedro Werner,
Alfredo Lamour, Leandro Boloque, Salvador Sohorondo, los
hermanos Paz y Pedro Viazzi, junto a otros muchachos
entusiasmados con la unificación y las ganas de trascender. Como
todos sabían del fervor que cada uno ponía en las discusiones, de
lo que había costado unificar voluntades para tirar todos de un
mismo carro, la cuestión de la camiseta oficial del nuevo club era
un problema. Para resolverlo, se decidió jugar con una camiseta
blanca, sin ningún color adicional.
La indumentaria blanca duró poco y fue en julio de 1904 que una
asamblea trató el tema de los colores.

Alguien quiso volver a la primitiva camiseta de Barracas al Sud,
amarilla y negra a rayas verticales. Hubo una propuesta para que
fuera azul y blanca a cuadros y otra para que fuese verde con
vivos blancos, o blanca con vivos verdes. Ninguna conformó
demasiado, hasta que Alejandro Carbone propuso la futura casaca
rosa y celeste a cuadros. No hubo reparos y ésa, realmente, fue la
primera camiseta. El mismo Carbone ostentaba, por 1955, el
carnet de socio número 1 de Racing y recordaba que cuando el
club solicitó la afiliación a la Tercera División, debían dotar de
más comodidades a la cancha, incluyendo una única ducha. Se
necesitó de una bordalesa para que sirviera de tanque surtidor a la
ducha que hubo que instalar con enorme esfuerzo de la casilla. Un
socio colocó el cartel que decía "Baño" en la puerta, pero otro
agregó enseguida un nuevo papel que decía "Cuidado con la
bordalesa de arriba, puede caerse".




EL PRIMER ESCUDO DEL CLUB ATLÉTICO RACING CLUB


La participación del club en el fútbol argentino organizado fue
muy rápida. Por iniciativa de Pedro Werner se afilió en 1906 a la
Argentine Football Asociation y comenzó su historia, al perder 4-
1 con Estudiantil Porteño en la divisional de ascenso. Llegó a
saborear el ascenso en 1908, pero River lo postergó al vencerlo 2-
1 y fue en 1910 cuando ganó el derecho a jugar en Primera, al
superar por 2-1 a Boca Juniors.

Antes, a mediados de 1908, el club tuvo que soportar el
alejamiento de varios de sus socios fundadores, molestos por la
participación cada vez más intensa en la vida de Racing de
elementos vinculados a la política de ese entonces, de origen
conservador, profundamente antipopular.
Esas incorporaciones no dejaban resquicios para que la
ascendiente clase media alcanzara objetivos más altos.
Era evidente que la llegada de Independiente a Avellaneda había
encrespado los ánimos y un grupo de racinguistas de ley, hartos
de ciertos manejos, decidieron cambiar de vereda. Entre ellos,
Germán Vidaillac, justamente quien había propuesto el nombre Racing.
Racing debutó en 1911 justo cuando el mítico equipo de Alumni
ganó su último campeonato tras vencer en un desempate a
Porteño de San Vicente por 2-1. Tercero quedó San Isidro (el
Club Atlético San Isidro, que posteriormente se convertiría en un
grande del rugby argentino) y en cuarto lugar llegó Racing, con
un resonante triunfo sobre Alumni por 3-1. .

La entidad que regía el fútbol criollo se dividió en Asociación
Argentina y Federación Argentina en 1912, y Racing resolvió
seguir en la primera, junto con Quilmes, San Isidro, River,
Belgrano Athletic y Estudiantes de Buenos Aires. Ellos
conformaron el torneo principal que ganó Quilmes, con mayoría
de jugadores que provenían del desaparecido Alumni. Racing fue
tercero, detrás de San Isidro.

Fue justamente ese año, exactamente el 15 de agosto, que Alberto
Ohaco se convirtió en el primer jugador del Racing Club en vestir
la camiseta de la Selección Argentina, cuando en el Parque
Central de Montevideo el combinado nacional perdió ante
Uruguay por 3-0. Y a partir de 1913, se iniciaría el ciclo más
exitoso de la historia del fútbol argentino. Racing ganó siete
campeonatos consecutivos, hasta 1919 incluido. Con campañas
impresionantes, el cuadro albiceleste arrasó en 1914 (once
triunfos y un empate) y en 1915, con un récord de veintidós
victorias y dos empates. En ese torneo de 1915, la misma
campaña sensacional la hizo San Isidro, al punto que ambos
equipos igualaron el primer lugar con 46 puntos, ocho más que
River, el tercero. En el desempate, Racing se impuso por 1-0 y
festejó su primer tricampeonato.

El equipo, que tenía como pilares a los hermanos Perinetti, a
Francisco Olazar, a Alberto Ohaco -tremendo goleador (80 goles
entre 1912 y 1915)- ya Marcovecchio, llegó al extremo de ganar
el torneo de 1919 con trece partidos jugados y trece victorias.
Después de un invicto que duró 38 partidos, Racing fue derrotado
por San Lorenzo y quedó segundo, a dos puntos de River.

La solidez y contundencia que le hizo ganar los títulos desde 1913
hasta 1919 trajo el sobrenombre que acompaña hasta hayal club.

El equipo que ganaba, goleaba y gustaba fue llamado la Academia
por su exquisito fútbol y su eficacia sin par.
Para siempre y sin ningún adicional. La Academia o el más vulgar
la acadé es el grito de guerra de su fiel y sufrida hinchada.

En cuestión de canchas y fidelidades, tampoco hubo demasiadas
mudanzas. El primer terreno fue en donde hoy se juntan las calles
General Roca y 25 de Mayo (antes O'Gorman), a varias cuadras
de la Avenida Mitre y hacia el Río de la Plata, el lado opuesto
donde se ubica hoy su estadio. Dos años después de la fundación,
los inquietos socios liderados por Pedro Werner consiguieron el
mismo terreno donde estaba ubicada la Feria de Ganado, en
Alsina y Colón.

La popular Academia no anduvo bien en los primeros años del
profesionalismo, y después de varios intentos frustrados pudo alcanzar su primer campeonato en 1949, pararepetirlo dos veces seguidas.


FOTOS  DEL RACING BICAMPEON DE 1949


El viejo estadio, que había cobijado al club durante toda
la era profesional y en la campaña impresionante del
amateurismo, fue reemplazado por uno mucho mejor diseñado,
moderno y con una capacidad cercana a las 80 mil personas, en el
mismo lugar.

Racing se despidió de su cancha de tablones cuando el 1 de
diciembre de 1946 enfrentó a Rosario Central, perdiendo por 6-4
y dejando el tercer puesto del torneo en manos de River. El
insider izquierdo local, Carrera, quedó en la historia porque anotó
tres goles para la Academia.

La construcción del nuevo estadio se inició en 1947 y la
inauguración se hizo el 3 de septiembre de 1950, cuando Racing
recibió a Vélez Sársfield y le ganó por 1-0, con un gol
conquistado por L1amil Simes. Mientras duró el trabajo de poner
en pie la nueva cancha, la Academia utilizó los estadios de Boca,
San Lorenzo, Huracán e Independiente para jugar sus partidos
como local. Estuvo a punto de ser campeón en 1948, pero
finalmente lo consiguió al año siguiente, postergando a River y
Platense, quienes compartieron el segundo puesto. Algunos años
después fue "el cilindro de Avellaneda". Un estadio donde se 
puede ver muy bien el juego desde cualquier lugar


FOTO DEL CILINDRO DE AVELLANEDA EL ESTADIO CON MAS CAPACIDAD DE ARGENTINA



Los años 50 se iniciaron de forma inmejorable, porque el bicampeonato se festejó nada menos que en la casa propia, el Cilindro, inaugurado el 3 de septiembre de 1950. Racing entraba en un período de esplendor total.



En 1961 volvió a festejar un título, con un plantel que tenía algunos valores nuevos, con el gran Federico Sacchi como estandarte de elegancia y efectividad. También llegaron Borges, Mesías, Peano y Berón. Lo de Racing fue modestia pura al lado del derroche de dinero de otros clubes, encabezados por Boca y River, que creyeron ver la fórmula del éxito en las contrataciones fulgurantes y los extranjeros. La Academia ni siquiera perdió el equilibrio con el técnico: otra vez apostó a alguien con pasado en la entidad, como Saúl Ongaro.

El grupo tuvo un andar notable en el certamen. Mostró una seguridad y un andar firme que prácticamente le aseguraron el título sin sobresaltos. Una serie de cinco victorias seguidas frente a Argentinos Juniors, Boca, Los Andes, Ferro y Huracán en el inicio mismo del torneo le permitieron al equipo de Ongaro forjar una imagen positiva que se prolongaría por el resto del certamen. Incluso, el invicto se estiró hasta la decimotercera fecha, hasta que en la decimocuarta fue Independiente, con una goleada, el que rompió la cadena exitosa de la Academia. Racing no se cayó en lo absoluto, mantuvo su poder y forjó un nuevo invicto de trece fechas, que también se cortó con una goleada, en este caso ante Gimnasia, por 8 a 1, aunque el resultado no hizo la mella que hubiera causado en otras circunstancias porque en la fecha anterior, la vigésimo séptima, con el éxito en el clásico ante San Lorenzo por 3 a 2 , la Academia se había consagrado campeón.

La campaña no dejó dudas de su superioridad: Racing ganó 19 de los 30 encuentros y fue categórico en las redes adversarias, con 68 tantos. Un nuevo clásico frente a Independiente dejó un empate 1 a 1 y siete expulsados en total, que implicaron que Pizzuti tuviera que atajar un rato. No importaba demasiado, una nueva estrella en el cielo racinguista comenzaba a brillar.

FOTOS DE LA CAMISETA USADA POR RACING EN 1961



La gloria mundial 

Dicen que lo único inexorable es el paso del tiempo. Que no hay forma de que
se detenga ni siquiera un instante. ¿Será cierto eso? Tal vez; tal vez no. 
Cuando un hecho es tan inmenso, tan trascendente que los días, los años, las 
décadas no lo pueden borrar, entonces es posible pensar que se ha vencido al 
tiempo. Como en aquel lejano 4 de noviembre de 1967. ¿Lejano? Si parece 
que fue ayer, hace un rato nomás. La pelota la tenía Juan Carlos Rulli, ya en 
campo de Celtic. Cerca de tres cuartos de cancha, le dio el balón al Juan 
Carlos Cárdenas. El Chango acomodó la pelota para la zurda. La leyenda 
cuenta que el Bocha Maschio le gritó: “Pateá”. La verdad es que Maschio le 
pidió la pelota. Pero el Chango nunca lo escuchó. Y, casi por intuición, metió 
el zurdazo furibundo, desde unos 30 metros, tirado unos metros hacia la 
derecha del eje central de la cancha. El balón viajó en vuelo heroico hacia la 
red del arco defendido por Fallon, hacia la victoria, hacia la gloria, hacia la 
eternidad. Racing 1 vs. Celtic 0. Racing campeón del mundo. La Academia 
vencía al tiempo. 

A esas alturas, más allá de la magnitud, el logro no resultaba sorprendente, 
porque el equipo ya había sabido construir su propia fuerza en el camino que 
lo llevó hasta la definición de la Copa Europeo-Sudamericana. Los títulos de 
1966, en el certamen local argentino, y de 1967, en la Copa Libertadores, le 
dieron a Racing la posibilidad de ser el mejor del mundo ante Celtic. Por eso 
no fue sorpresa; en todo caso, se había alcanzado el nivel de mito. 

Volviendo al fútbol, en el comienzo de las semifinales Racing se volvió a 
enfrentar con River, con el que empató 0 a 0 como visitante. Después, hilvanó 
cinco triunfos consecutivos: ante Universitario, de Perú, por 2 a 1 en Lima y 
Avellaneda; frente a Colo Colo, 2 a 0 en Chile y 3 a 1 en el Cilindro, donde por 
la última jornada superó a River por 3 a 1. Racing estaba en la final de la 
Copa Libertadores. 

A pesar de semejante campaña (cinco triunfos y un empate), el equipo de 
Pizzuti dirimió el pase a la final en un desempate con Universitario, en Chile, 
donde con la victoria por 2 a 1 logró acceder a las finales. 

Tampoco le resultó sencillo a la Academia el último paso, que tuvo que dividir 
en tres, frente al Nacional uruguayo, porque los dos enfrentamientos 
originalmente pautados terminaron 0 a 0, en Montevideo y Avellaneda. Hubo 
que ir a un desempate, otra vez en el estadio Nacional de Chile, como contra 
Universitario. Racing sacó ventaja en el primer tiempo, con goles de Joao 
Cardoso, a los 14 minutos, y Norberto Raffo, a los 43. Pero cuando faltaban 11 
minutos, descontó Espárrago para Nacional. Entonces, los instantes decisivos 
fueron emocionantes. El conjunto argentino resistió los embates uruguayos y 
al final se quedó con el gran premio: la Copa Libertadores. 

Ese 29 de agosto en el país se desató la fiesta blanquiceleste, de una punta a 
la otra, en la sede de Avenida Mitre, en Avellaneda, en el Cilindro. Fue una 
fiesta gigante, genuina. 

Pero había más. Los jugadores y los hinchas sabían que podían seguir 
haciendo historia. Quedaba la Copa Europeo-Sudamericana, la gloria total. Sin 
el conocimiento que hay hoy de muchos clubes del mundo –ni hablar de los 
más importantes–, Racing emprendió el viaje a Europa para enfrentarse con 
Celtic, de Escocia. 

El 18 de octubre fue el primer choque, en Hampden Park. Un solo cambio 
respecto de la definición de la Libertadores: Juan José Rodríguez por Joao 
Cardoso. La esperanza se derrumbó. Los escoceses se impusieron por 1 a 0 
con un tanto de McNeill a los 24 minutos del segundo tiempo. “Se acabó un 
ciclo”, dijo Pizzuti, abatido. 

La derrota había calado hondo en el ánimo del grupo. Pero quedaba la 
revancha del 1º de noviembre. Para entonces, la “calentura” del momento 
había pasado. Pero aún así hubo que sufrir y mucho, como en todo el camino 
que condujo al club de Avellaneda al éxito mundial. Chabay entró por el 
Panadero Díaz y Cardoso por Mori. El Cilindro era un hervidero. De hecho, el 
arquero titular visitante, Donald Simpson, no pudo jugar porque en el 
calentamiento recibió el impacto de un proyectil. Así y todo, la tarde empezó 
bien para Celtir, porque Gemmel abrió la cuenta a los 21 minutos de la 
primera etapa, de penal. 

Enseguida volvió la calma y empató Norberto Raffo. Pero hacía falta un gol 
más para ir al desempate. Y apareció el Chango Cárdenas apenas iniciado el 
segundo tiempo: 2 a 1 y a Montevideo a definir la historia. 

El 4 de noviembre fue la gran cita del otro lado del Río de la Plata. El estadio 
Centenario estaba a pleno. Una gran cantidad de racinguistas cruzaron el río 
para alentar al equipo, pero la verdad es que la Academia fue visitante en 
Uruguay, aún a pesar del gesto del equipo, que intentó congraciarse con el 
público saliendo con una gran bandera uruguaya. No hubo cambios en la 
formación. Cejas; Perfumo y Chabay; Martín, Rulli y Basile; Cardoso, Maschio, 
Cárdenas, Rodríguez y Raffo. El partido fue áspero, como se preveía. Antes de 
que terminara el primer tiempo, el árbitro paraguayo Rodolfo Pérez Osorio 
expulsó a Lennox y a Basile por agresión mutua. Johnstone también se fue 
antes, apenas comenzado el segundo tiempo, a los tres minutos. Con un 
hombre más, Racing se fue con todo para adelante. Hasta que a los 10 
minutos del complemento Rulli y Cardoso armaron la jugada; Rulli se mandó y 
el Chango Cárdenas se mostró en la izquierda; la pelota le llegó, avanzó unos 
metros, levantó la cabeza y le dio de zurda al balón, con tremenda fuerza y 
dirección. Estaba a unos 25 o 30 metros del arco. El estadio hizo silencio 
durante una fracción de segundo. Fallon, el arquero de Celtic, voló hasta lo 
imposible. De nada sirvió. El remate del Chango estaba en la red. Se desató 
así la carrera enloquecida del delantero académico para abrazarse con Basile. 

El delirio se apoderó de los argentinos. La victoria estaba cerca. 
El encuentro continuó áspero. Por eso también se fue expulsado Hughes y, 
antes del final, Rulli. Pero a esas alturas, la batalla estaba ganada. Cuando el 
árbitro indicó el final, hubo un estallido argentino que retumbó en el mundo. 
Fue el de la Academia, el de Racing Club, primer campeón mundial de nuestro 
país

IMAGEN DEL GOL DE CARDENAS ANTE EL CELTIC QUE LE DIO EL TITULO INTERCONTINENTAL


Como si el destino estuviera ensañado con hacer sufrir a Racing de todas las formas posibles, el mismo entrenador que llevó al club a sus mayores conquistas fue el que también estuvo sentado en el banco en el peor momento, ese que llegó el 18 de diciembre de 1983, cuando la Academia cayó frente al Racing cordobés por 4 a 3 en Avellaneda. El partido se suspendió a los 41 minutos por los incidentes en las tribunas, pero el Tribunal de Disciplina, como era de esperar, lo dio por terminado con el resultado mencionado. Racing pasó tristemente al fútbol del ascenso. 

El ascenso y otra copa 

Mientras el país salía de un período de gobiernos de facto, en 1983, el club transitaba una de las etapas más oscuras. El 27 de septiembre de 1983, la torre del estadio Juan Domingo Perón se derrumbó y con ella casi se caen también las ilusiones de reapertura de la cancha, que había sido clausurada en 1981 por falta de mantenimiento. Las imágenes del Cilindro era un espejo patético en el que el club se veía reflejado. Aún así, con tremendas dificultades a cuestas, la cancha se reabrió el 12 de octubre de 1983, pero como una cachetada del destino, eso sólo sirvió para afrontar en casa la peor noticia de la decadencia: el descenso. 

Ramón Cereijo, un histórico dirigente político ligado a Perón y famoso hincha de Racing, dijo: “Racing cayó, pero no murió”. El viejo gran campeón quedaba sumido en la peor crisis, futbolística e institucional hasta ese momento. 

La gente, una vez más, dio muestras del inconmensurable amor por la camiseta llenando todos los estadios de la Argentina mientras el equipo jugó en el ascenso, generando recaudaciones asombrosas. Lo que se esperaba en ese momento de angustia era el resurgimiento. Muchos se decían entonces: “Peor no podemos estar. Ahora, tenemos que volver a ser los de antes”. La gente reaccionó, tocada en el amor propio, y, en lugar de darle la espalda al equipo, sacó más fuerzas que nunca y llenó cada cancha en la que el equipo jugó. El camino no resultó nada sencillo y una muestra es que la Academia no pudo gritar campeón en las dos temporadas que estuvo en la B. Con el apoyo fervoroso de la hinchada, con Jorge Castelli como flamante entrenador, con Miguel Brindisi a la cabeza de otra andanada de refuerzos, la Academia comenzó el duro camino de regreso a la primera. 

Debutó en la categoría con una victoria por 2 a 1 frente a Los Andes, con goles de Brindisi y Pavón. Pero el equipo no logró consolidarse y despegar en la punta del certamen. A tal punto llegó la irregularidad de Racing que, finalizada la primera rueda, el técnico Castelli renunció. Lo reemplazó Agustín Mario Cejas. La crisis económica de la entidad tampoco ayudaba como para calmar las aguas. Finalmente, Deportivo Español se quedó con el título y el primer ascenso, mientras que conjunto albiceleste se clasificó para el octogonal por la segunda plaza en primera. Racing alcanzó las finales del reducido tras dejar atrás a Deportivo Morón y a Lanús. Gimnasia y Esgrima se cruzó en el camino de la Academia en los encuentros decisivos, se impuso por 3 a 1 en Avellaneda y por 4 a 2 en La Plata. Otro sueño astillado. 

En 1984 los problemas en la tesorería se incrementaron. El club quedó expuesto a constantes embargos por parte de ex jugadores. Muchos dirigentes pensaban que, ante la crisis y la deuda de 1.200.000 dólares, había que deshacerse de la sede de Avellaneda y la de Capital Federal, con el fin de juntar el dinero necesario para salir del mal momento. 

El año siguiente, Cejas continuó al frente del equipo y llegaron Horacio Attadía, Walter Fernández, Miguel Angel Colombatti y Néstor Sicher, entre otros. Otra vez el recorrido fue largo y difícil. A Racing, la B le costaba más de lo que suponía. La empresa de volver a primera no era “pan comido”. Pero ahí estaba el viejo Racing, intentando, sin demasiada suerte. Por eso, Cejas dejó su cargo en medio del certamen. Los siguieron Cacho Giménez (interinamente), Vicente Cayetano Rodríguez y, finalmente, otro símbolo de la Academia: Alfio Basile. Sin embargo, Rosario Central se llevó el título de la primera B. Y Racing, a duras penas, volvió a clasificarse para el torneo reducido. El primer paso en el octogonal fue con susto: se le ganó y se perdió con Banfield por 3 a 1, aunque por cuestiones reglamentarias se clasificó el equipo de Avellaneda. El acceso a las finales fue menos traumático, con dos victorias sobre Quilmes, por 2 a 0 y 3 a 1. Llegó Atlanta, llegó la gran oportunidad. Y la Academia, esta vez, no desperdició la chance. Prácticamente liquidó el pleito en el primer encuentro, en el que se impuso por 4 a 0, con dos goles de Walter Fernández, uno de Miguel Colombatti y otro de Pavón, en la cancha de River, el 22 de diciembre de 1985. En la revancha, en el mismo escenario, el 28 de diciembre el zurdazo mortífero de Néstor Sicher alcanzó para el empate 1 a 1 con el equipo de Villa Crespo. El estadio estalló en un grito sentido, esperado. Racing volvía al fútbol grande, al fútbol de primera.

IMÁGENES DEL EQUIPO DE RACING QUE ASCENDIO EN 1985


La década ineficaz 

En la década del 90, las gambetas y los goles mágicos de Rubén Paz no lograban sostener una estructura que se derrumbaba inexorable y dolorosamente. El estadio, en estado de abandono total, terminó por convertirse en depósito de papas. Una vergüenza que los hinchas de Racing nunca admitieron para la gloriosa historia de su club. Destéfano venció a Osvaldo Otero en las elecciones de 1991, que luego de una larga y engorrosa batalla judicial fueron declaradas fraudulentas. Sin embargo, la dilación de la Justicia le permitió al ex dirigente metalúrgico y de la CGT mantenerse en el cargo y presentarse en los comicios de 1995, en los que fue vencido por Otero, en ese momento apoyado por Daniel Lalín, quien comenzó a conducir el fútbol profesional con el aporte de capitales propios. 

Parecía que era la gran oportunidad del club para renacer de las cenizas. Las obras de reacondicionamiento del estadio se pusieron en marcha, mientras un equipo con nuevas figuras comenzaba su participación en el torneo Apertura 1995, con Pedro Marchetta como director técnico, quien luego le dejó su lugar a Miguel Brindisi. El equipo fue segundo y peleó hasta la última fecha con el Vélez de Carlos Bianchi. 

El club dio otro paso en pos de su saneamiento definitivo: en 1996 se cerró el concurso de acreedores y se abrió uno nuevo, siempre bajo la tutela del juez Enrique Gorostegui. El pasivo del club se redujo de 24.000.000 a 12.000.000 de dólares y eso fue festejado por la nueva dirigencia como un título. 

Con el tiempo, entre Otero y Lalín surgieron diversas diferencias que minaron el camino del club. Lalín se alejó de la entidad y se convirtió en el peor enemigo de Otero. A todo esto, Destéfano aportaba su granito de arena desde afuera cada vez que podía para hacer crecer un germen que llevó a Racing casi a la extinción: las tremendas luchas intestinas. 

El club volvió a desviarse. Perdió la oportunidad de enderezar sus cuentas, las cuales empezaron a inflarse en rojo como nunca antes. El club se sostenía en base a préstamos que servía para pagar deudas, pero también para engrosar el pasivo. 

En medio de otra crisis, a fines de 1997, Daniel Lalín se impuso en las elecciones a Enrique Cappozzolo y Mario Fracchia y se convirtió en el nuevo presidente de la institución. Sus promesas de devolver a Racing a los primeros planos terminaron pronto. El empresario gastronómico utilizó la misma fórmula que en el comienzo de la presidencia de Otero: trajo un nuevo técnico, Angel Cappa, y formó un equipo de nuevas figuras, adquiridas con capitales propios, pero que en definitiva debía pagar Racing. El 14 de julio de 1998, mientras el plantel realizaba la pretemporada en Concordia, Entre Ríos, presentó el pedido de quiebra, que fue aceptado por el juez Enrique Gorostegui. 

Lalín pretendió hacer una jugada económica para evitar la presión insostenible de tener que levantar permanentemente embargos para que el equipo pudiera utilizar a los refuerzos. Pero el tiro le salió por la culata. 

La síndico Liliana Ripoll, designada por el juez Gorostegui, tomó las riendas del club e hizo un manejo austero. De a poco, recortó los gastos del equipo, lo que significó también la resignación deportiva a no pelear en los primeros puestos. 

Así y todo, las crecientes dificultades económicas hicieron inviable la normal continuidad de la entidad. Lalín perdió poder y en marzo de 1999 llegó un momento crucial en la historia de Racing. Fue cuando la síndico pronunció la frase que nunca nadie quiso escuchar: “Racing Club Asociación Civil ha dejado de existir”. Era el fin.



IMÁGENES DE RUBEN PAZ EL IDOLO DE RUBEN PAZ DE UNA EPOCA SIN PENA NI GLORIA


VOLVER A GRITAR CAMPEON


Después de muchos años, el equipo hizo una pretemporada pensando exclusivamente en los objetivos deportivos. Atrás habían quedado las incomodidades de otras temporadas en las que a duras penas y con problemas económicos e institucionales los jugadores podían realizar un trabajo como las exigencias del fútbol de hoy indican. Esta vez, Bariloche y todos los hinchas de Racing que hay ahí le brindaron el calor y la tranquilidad necesaria para empezar a forjar la mística de grupo. 

El torneo Clausura 2001 empezó mal. La esperanza de Racing comenzaba en el Cilindro, frente a Talleres, pero el destino parecía empecinado en poner a prueba el temple celeste y blanco: derrota 1 a 0. Con un nuevo técnico, en ese momento sin identificación con el club, y un plantel sin demasiada renovación, en el que predominaban viejos valores como Claudio Ubeda, Sergio Zanetti, Gastón Sessa, jóvenes que habían crecido a la sombra de los malos tiempos, como Javier Lux, Adrián Bastía, Carlos Arano, el propio Chanchi Estévez y Vicente Principiano, entre otros, y refuerzos buscados con los pocos pesos que tenía el club, como José Chatruc y Osvaldo Canobbio, la historia pintaba complicada. 

En el segundo partido, frente a Los Andes, como visitante, los gritos de los hinchas se hicieron sentir. El empate 2 a 2 no conformó y Merlo empezó a sufrir en carne propia los reclamos populares. Se le recriminaba un planteo poco audaz. Se mezclaban las necesidades y el gusto histórico de los hinchas. No había tiempo: había que levantarse como fuere, había que andar. Y el equipo anduvo, con algunos dolores, pero anduvo. 

Hubo dos victorias muy importantes, hasta podría decirse que inesperadas, aunque jamás imposibles para el espíritu de un Racing que a lo largo de su existencia siempre supo inflar el pecho afrontar los más difíciles momentos. Los dos triunfos fueron en el Cilindro, como para calmar los ánimos de la gente. 

Primero, por la tercera fecha, Maximiliano Estévez siguió con su costumbre de hacerle goles a San Lorenzo y anotó los dos tantos de la gran victoria por 2 a 0; en el medio, un valioso empate como visitante ante Chacarita, y por último, de vuelta en Avellaneda, un gran éxito ante Boca por 2 a 1, con goles de José Chatruc, de penal, y de Luis Rueda, quien en ese momento no imaginaba que ese sería su último tanto del torneo y que su rendimiento iría en baja hasta perder la titularidad a manos del uruguayo Osvaldo Canobbio, a la postre el goleador del equipo junto con Estévez, ambos con seis tantos. 

Después de la alegría con Boca llegó un choque extrañamente más importante desde el punto de vista matemático, frente a Argentinos Juniors, uno de los rivales directos por el descenso. Claro, era una situación extraña, porque Racing, por historia, vibraba con los choques frente a los grandes, pero su futuro se dirimía, fundamentalmente, con los rivales directos en la lucha por mejorar su promedio. Con los antecedentes de los éxitos ante San Lorenzo y Boca, la confianza estaba en un punto bien alto. Entonces, la rosa volvió a mostrar sus espinas: caída por 2 a 0 en Ferro y a sufrir otra vez. Encima, el posterior empate 0 a 0 como local ante Unión sólo hizo revivir los gritos de las primeras fechas. 

Los altibajos fueron una característica. Siguieron tres victorias en cuatro partidos, hasta un nuevo e inesperado traspié, en Avellaneda, frente a Almagro, por 4 a 0, que fue el comienzo de una serie complicada, porque fue el primero de seis partidos en los que la Academia no pudo ganar. Ni en los clásicos volvió la alegría, porque frente a River se cayó en forma rotunda, por 3 a 0. 

La recuperación llegó en el momento justo, cuando los nervios y los miedos habían ganado la escena, cuando el promedio flaqueaba. El empate 1 a 1 ante Colón, en Santa Fe, en un partido que estaba perdido, levantó al equipo. Luego, con una victoria por 4 a 1 frente a Rosario Central, el 5 de junio de 2001, en el Cilindro, Racing no sólo volvió a la senda del éxito, sino que ese día se salvó definitivamente del descenso y la promoción. 

Pero la historia de ese torneo Clausura tenía reservada una última sorpresa. En la jornada final, el equipo se despidió con un festejadísimo éxito en el clásico ante Independiente por 1 a 0, como visitante, con un tanto de penal de Maximiliano Estévez. El hecho de haber evitado la promoción y de conseguir el resonante éxito final ante el rival de toda la vida fue el preanuncio del romance que se generaría entre el equipo y los hinchas en el campeonato siguiente, con la obtención del título. 

Se había cumplido el primer objetivo, entonces era el momento de volver a los primeros puestos y empezar a recuperar el prestigio. El plantel se renovó, llegaron muchos refuerzos y se armó un plantel competitivo, sin incorporaciones resonantes, sino más bien buscando con cuidado cada uno de los hombres. 

Aunque nadie negaba el deseo de salir campeón, no se apuntaba directamente al título, sino que se pretendía pelear arriba en ir consolidando una estructura. 

Llegaron el arquero Gustavo Campagnuolo (de San Lorenzo), el lateral izquierdo colombiano Gerardo Bedoya (Deportivo Cali), los zagueros Gabriel Loeschbor (Rosario Central) y Francisco Maciel (Almagro), el lateral derecho Martín Vitali (Independiente), los mediocampistas Gustavo Barros Schelotto (Villarreal, de España), Cristian Ríos (Unión), Leonardo Torres (Chon Buk Hyundai, de Corea), Alexander Viveros (Fluminense, de Brasil) y el delantero Rafael Maceratesi (Rosario Central). 

Se hizo una nueva pretemporada, esta vez en Mar del Plata. En esos días en la costa el grupo empezó a forjar la mística ganadora, lejos del ruido, en la intimidad, poco a poco. 

La ilusión se puso en marcha la noche lluviosa del viernes 17 de agosto en Avellaneda, frente a Argentinos Juniors. Carlos Arano abrió el camino con una escapada individual que terminó en un gran zurdazo desde afuera del área. Pero como nada es fácil para Racing, el partido se complicó, Argentinos empató y hubo que remar nuevamente. Pero ese campeonato la suerte estaba del lado de la Academia; en el segundo tiempo un centro terminó con el gol en contra de De Muner y la victoria final de Racing por 2 a 1. 

Ese triunfo fue el primer eslabón en una cadena invicta de once partidos que, como en el final del Clausura, continuó frente a Independiente. Y, aunque no fue una victoria, se festejó como tal. Racing perdía 1 a 0, pero intentaba, iba al frente. Y, de tanto buscar, tuvo su premio en el último minuto: centro, el arquero Rocha que sale mal y Loeschbor, con un cabezazo, desató un festejo de ribetes épicos. 

Luego de la segunda fecha, Racing quedó cuarto. Fue la única vez en el campeonato que la Academia no estuvo primera, porque tras el empate ante Independiente el equipo hilvanó tres victorias seguidas, frente a Rosario Central (1-0), Newell’s (2-1) y Talleres (2-0). Un empate ante Belgrano (0-0) y un dificilísimo triunfo ante Huracán en Parque Patricios (1-0, gol de Barros Schelotto) precedieron a otro gran impacto racinguista, que empezó a catapultarlo definitivamente como serio candidato al título. En el Cilindro, Racing goleó a San Lorenzo por 4 a 1, con tantos de Loeschbor, Estévez, Bedoya y Maceratesi. El entusiasmo no sólo fue por el resultado: Racing tuvo una producción futbolística de alto vuelo. Fue, casi con seguridad, el mejor rendimiento del equipo en el campeonato. 

La mitad del campeonato se acercaba y Racing seguía firme en la cúspide de la tabla de posiciones. Les ganó a Unión (2-0) y a Colón (2-1). El último partido de la serie invicta fue en La Plata, ante Estudiantes. Otro día lluvioso. El primer tiempo terminó con la cancha embarrada para la Academia: 0-2. Parecía que la primera derrota era un hecho, porque remontar dos goles ante el equipo platense, en su cancha, no resultaba sencillo. Pero en el entretiempo algo cambió. Los jugadores salieron con todo el amor propio a jugar los últimos 45 minutos, sorprendieron al conjunto pincharrata y enseguida consiguieron el empate, con dos tantos de Estévez, a los 4 y a los 6 minutos. La alegría era inmensa, porque Racing quedaba otra vez mano a mano y con el envión favorable para intentar pasar al frente. Y lo hizo: a los 26 minutos, José Chatruc quiso hacer una pared y le salió, pero con un rival; cuando entró en el área, definió de derecha y desató el delirio de la hinchada. Fue una victoria muy importante. 


El partido siguiente era con Gimnasia, pero primero se disputó el clásico ante Boca, que correspondía a la decimoquinta jornada y que fue adelantado porque el equipo xeneize debía disputar la Copa Europeo-Sudamericana frente a Real Madrid, en Japón. El cambio no fue positivo. Ese jueves, la gente de la Academia llegó a la Bombonera con la ilusión en alto, pero Juan Román Riquelme estuvo inspiradísimo, Boca brilló y Racing se vio superado. Fue 3 a 1 y Maxi Estévez marcó el descuento. Pero las derrotas también sirven y el equipo de Mostaza fortaleció su espíritu de cara al tramo final del certamen. 


Al domingo siguiente quedó claro que de ninguna manera los jugadores estaban vencidos. No dudaron un instante del camino a seguir. Y claramente a Gimnasia y Esgrima La Plata, en Avellaneda, por 4 a 1. Un resultado rotundo en una fecha especial: fue un 4 de noviembre, día que se hizo un lugar en los corazones albicelestes desde que en 1967 el Chango Juan Carlos Cárdenas le marcó el golazo a Celtic. 

Un vibrante empate frente a Nueva Chicago (4-4) en la cancha de Vélez y una ajustada victoria frente a Chacarita por 1 a 0 antecedieron al “partido del campeonato”. Racing-River, en el Cilindro. El estadio se llenó, como en las grandes tardes. La Academia llegó a ese encuentro con cinco puntos de ventaja sobre los millonarios. Esteban Cambiasso puso en ventaja al equipo dirigido por Ramón Díaz. La tensión en los hinchas fue creciendo de a poco, porque los minutos transcurrían, pero el empate se demoraba. A diez minutos del final, el resultado seguía inalterable. Hasta que a cuatro minutos del final apareció el zurdazo inmortal del colombiano Gerardo Bedoya para romper el cero en el arco de Angel Comizzo y poner el marcador 1-1. La explosión que se produjo en la cancha fue única. Ya la gente de la Academia sentía el título al alcance de la mano. Quedaban sólo tres fechas. 

La cercanía de la vuelta olímpica posiblemente haya hecho que, con un empate 0 a 0 ante Banfield, en la cancha de Huracán, River consiguiera acercarse a tres puntos a falta de dos encuentros. Racing jugó mal frente al equipo del Sur, pero esa tarde Merlo, apenas terminado el encuentro, abandonó su cautela habitual y la frase “paso a paso” para mandarles un mensaje a los jugadores y a todos los hinchas: “Ahora me cansé. Vamos a salir campeones”. Fue la inyección anímica, la palabra motivadora en el momento justo. 

Una semana después, el Cilindro rebalsó de hinchas frente a Lanús. La confianza estaba intacta. Toda la Academia soñaba con una consagración anticipada para festejar en casa. Rafael Maceratesi abrió el marcador luego de una serie de rebotes y el delirio se apoderó de las tribunas, que volvieron a estallar sobre el final, con el gol de José Manuel Chatruc. La victoria de River sobre Argentinos por 3 a 1 postergó la consagración, pero no empañó la fiesta. 

Racing siempre tuvo destino de sufrimiento. Esta vez no fue la excepción. El 20 de diciembre estalló en el país una crisis política, económica y social de enormes proporciones, que terminó con la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa, sucedido brevemente por el senador Ramón Puerta. 

Durante esos días de violencia e incertidumbre se declaró el estadio de sitio, lo cual no resultaba el contexto apropiado para definir el campeonato de fútbol. Que Racing no tuviera la posibilidad de dar el último paso en la carrera hacia una consagración que llevaba 35 años de espera era casi intolerable para los hinchas, que a esas alturas no entendían que el maleficio pudiera llegar tan lejos. 

El día elegido fue el 27 de diciembre de 2001. El que quedará grabado por siempre en la memoria de todos los racinguistas. Ese día no importó el resultado del equipo millonario, porque la Academia no necesitó de terceros. Después del 0 a 0 del primer tiempo, a los ocho minutos del segundo llegó el centro preciso de Bedoya y el cabezazo goleador del guerrero de la defensa, Gabriel Loeschbor. El delirio y la emoción explotaron en Liniers y también en Avellaneda, en el Cilindro, donde 40.000 almas que no pudieron conseguir su entrada para estar en el estadio José Amalfitani se reunieron para vivir, a través de una pantalla gigante, todas las alternativas del partido final. 

Por fin, Racing podía gritar CAMPEON. Tuvieron que pasar 35 años para que el destino les permitiera a los racinguistas abrir la boca y pronunciar con toda la fuerza de las cuerdas vocales ese sentimiento pintado de celeste y blanco. Las lágrimas en los rostros de los hinchas se reflejaban dentro del campo en jugadores como Carlos Arano, el lateral izquierdo que se forjó en las inferiores y cuya habitación en la casa de los padres todavía se mantenía juvenilmente revestida con la pasión de la Academia. Se emocionó él en el césped, se emocionó su padre en la tribuna. Festejaron todos durante largas horas, días, semanas y meses, porque el título de Racing, el más esperado de todos, fue saludado por propios y extraños. 

El mundo del fútbol se arrodilló una vez más ante una gesta histórica del equipo más apasionado de la Argentina: Racing Club.

  
MÁGENES DE RACING CAMPEON 2001 DESPUES DE 35 AÑOS